Dirigimos negocios reales — con productos, equipos, clientes y presión. Y como la mayoría de los dueños de negocio, sentimos la desconexión: construyes algo excelente y nadie lo encuentra. O peor — te encuentran, ven tu sitio web y le compran a un competidor con la mitad de tu calidad.
Esa brecha entre lo que un negocio realmente es y cómo aparece en línea — eso es lo que no nos dejaba dormir. No porque no lo intentáramos. Probamos agencias. Probamos freelancers. Probamos plantillas. Cada vez, terminábamos con algo que se veía bien y no entregaba nada.